Este negocio es indudablemente para un investigador médico orientado a negocios audaces y de alto potencial a través de Internet, características que cumple el autor y lo llevaron a realizar este análisis.

Antes que nada, pido disculpas a los lectores cuya sensibilidad pueda ser herida por la naturaleza de este cibernegocio virtual. Trataré de usar el lenguaje más objetivo y neutro posible.
 Los cibernegocios, de los que me vengo ocupando hace 10 notas, tienen principios comunes, y a quien desee emprender alguno le conviene estar al tanto de las características de los demás. Quien se interesa hacer dinero en la Red o con la Red, no puede ignorar las sumas millonarias que mueve el negocio del sexo virtual, y su aún mayor potencial de crecimiento. Es obvio que a medida que empieza a conectarse el usuario común, se abre la puerta para la comercialización de productos y servicios de interés masivo.
Los sitios actuales de sexo virtual ofrecen presenciar escenas de alto contenido erótico en formato de video, lo cual puede hacerse cómodamente si se dispone de una conexión de gran ancho de banda. Una conexión común brinda imágenes reducidas y con demora.
En ciertos sitios se provee interactividad, pudiendo uno o más espectadores comunicarse con la prostituta-actriz virtual a través del teléfono, de Internet Phone, o de un canal de chat.
En EE.UU. esto tiene bastante demanda. Creo que tiene que ver con la idiosincracia del americano, y acá tardará en imponerse. En primer lugar, la población en el Norte está muy dispersa, y mucha gente vive en ámbitos rurales o suburbanos con poca posibilidad de conectarse con gente en forma anónima. En segundo lugar, la extensión y dispersión de la población permite una proliferación de subculturas muy diversas, algunas de las cuales son propensas a este tipo de innovación. Sumado, obviamente, a un amor generalizado por lo tecnológico, y a un alto porcentaje de adultos que viven solos, a menudo lejos de centros poblados. Por el momento, los compradores de sexo son los jóvenes varones que pasan mucho tiempo navegando, de profesión programadores u otros temas relacionados con informática. Estos "nerds" (bichos raros) son amantes de la tecnología y del sexo opuesto, trabajan en el hogar, tienen buen nivel de ingresos, y muchas veces se toman un descanso de sus tareas habituales espiando (peep) sitios porno.
Una anécdota que ilustra la idiosincracia "nerd". Resulta que uno de los más exitosos sitios de Sexo Virtual tenía una actriz haciendo strip-tease y 7 u 8 visitantes que observaban y a la vez charlaban entre sí y con la chica por teléfono. La conversación era obviamente de tono elevado, cada uno haciendo sugerencias y pedidos especiales. Hasta que uno de ellos tuvo una dificultad con su computadora, y se quejó en voz alta. Otro participante le sugirió como solucionarla, otro más intervino, y en seguida los demás participaron. Al rato todos se habían puesto a hablar de computación, ignorando el hecho de que estaban pagando varios dólares el minuto de conexión. La bailarina tuvo que suspender su acto, y cruzarse de brazos hasta que terminara el debate...
Volviendo al Sexo artificial. Muchos pornoshops venden en la red artefactos que proporcionan sensaciones cualitativamente diferentes a las fisiológicas, supuestamente más intensas.
Los estímulos que aplican son: vibración, movimiento, presión negativa (succión) o impulsos eléctricos. Algunos funcionan a pilas o electricidad.
El paso siguiente en la tecnología es optimizar la administración de estos estímulos mediante una computadora, para lo cual se requiere un equipo integrado por un médico neurofisiólogo, un psicólogo, un sexólogo, un ingeniero electrónico, un programador, etc.
Hasta el momento no encontré un sitio donde se venda verdadero sexo virtual, es decir, el resultado de la conjunción entre la pornografía y la realidad virtual.
El sexo virtual podría lograr la combinación ideal de estímulos físicos con estímulos humanos, a través de una "operador/a" remoto/a de los controles de los aparatos. Sin embargo, nadie al parecer ha inventado la interfase apropiada. Esta interfase sería un dispositivo electrónico conectable a un puerto o ranura de la PC, que permita al operador "tocar" y "ser tocado" en forma virtual. Una especie de "data glove", pero adaptado a otras partes del cuerpo.
No hay que asociar el sexo virtual solamente con masturbación o prostitución. Una interfase apropiada podría servir para que dos amantes lejanos se acariciaran, besaran o dieran la mano. O para que un médico palpara a un paciente.
Un mercado legítimo y legalizable es la terapia de algunas afecciones sexuales, como la impotencia, la eyaculación precoz o la falta de orgasmo. Posiblemente algunos países exijan comprobar que el sexo virtual no causa daño físico o psíquico, lo cual no es fácil. Otros países quizá consideren el sexo virtual como una droga y la prohiban, o la limiten a poblaciones especiales. Auguro encendidos debates sobre el tema, y también excelentes negocios.

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Me sorprende que este negocio aún no haya "explotado". Todavía el puritanismo de la sociedad hace que este tema sea tabú. Sin embargo, los que analicen seriamente el mercado seguramente coincidirán en augurar un gran futuro a este tema. La Internet, que puede revolucionar el mundo de la cultura, la educación y el comercio, todavía tiene como uso primario la trasmisión de fotos porno.

Las estadísticas indican que un producto como el Viagra, lanzado en EE.UU. con mucho éxito, tiene un período de imposición muy largo en el mercado latino. Posiblemente pase lo mismo con el sexo virtual.

Una vez más la banda ancha abre nuevas posibilidades comerciales a este tema. Las Webcam, que salieron a 180U$D ya andan por los 60U$D. La gente le va perdiendo el miedo a las computadoras y a la tecnología en general, y la gente está cada día más alienada por las dificultades de la vida cotidiana. 

El negocio más importante en esta área es la importación y venta de equipos. No lo puede hacer cualquiera, pues deben cumplirse requisitos de seguridad y uso para no infringir normas de Salud Pública de cada país. Además, debe traducirse cuidadosamente el mensaje promocional, médico y psicológico de los materiales de origen, para no herir sensibilidades de instituciones que pueden hacer lobby en contra de estos equipos.  Sería interesante además hacer estudios de mercado en cada país, pues seguramente habrá mercados mucho más cerrados que otros a esta innovación radical en el modo de ejercer la sexualidad humana. Aún así, todo indica que estos productos van a ser como la revista Playboy: muchos la compran, pero nadie la lleva bajo el brazo.

Por ahora las principales aplicaciones de la Realidad Virtual son los juegos, pero no sería la primera vez que esta industria multimillonaria abra el paso a otras. Los monitores con millones de colores, memorias de muchos megas, procesadores superveloces y demás, son productos originalmente destinados a los video-jugadores.

Estoy a la espera de poder analizar los nuevos periféricos que están lanzando diversas compañías de EE.UU. para la práctica del sexo virtual. Seguramente los pondremos a la venta a través de HABLEMOSDESEXO.COM , o de otro sitio que espero lanzar si surge algún inversor interesado.  Estamos pensando en unos 12.000$, incluyendo algo de stock para empezar a vender.

Hay un sistema que permite incorporar el código que controla los vibradores, succionadores y demás dispositivos, dentro de una foto, un chat o una página de texto. De ese modo ver un sitio porno se convierte en una experiencia "táctil" en las zonas erógenas, además de los convencionales estímulos visuales y auditivos. Las miles de millones de páginas Web de pornografía deberán reconvertirse en el futuro para incorporar esta nueva dimensión...

Sexo virtual

Factibilidad técnica
Factibilidad comercial
Rentabilidad
Concentración del mercado
Proyección
Baja (problemas médicos)
Baja (problemas legales)
Altísima pero a mediano plazo.
Baja
Global